La experiencia del Monte Pilatus
El ascenso al Monte Pilatus es una de las excursiones tradicionales cuando se visita Suiza. Aunque la montaña no es muy alta (2132 metros), en comparación con los famosos cuatromiles de Los Alpes, la curiosidad de subir a la cima está en hacerlo en el tren cremallera más empinado del mundo. El viaje dura aproximadamente unos treinta minutos y en ningún momento uno es consciente de la inclinación que lleva el tren (48%). Esta sensación es más palpable cuando quedan pocos metros para alcanzar la cumbre donde se aprecia una vasta llanura y la falda de la montaña se muestra a los ojos de los viajeros.
Una vez arriba las vistas son impresionantes, lo malo es toparse con niebla, tan frecuente en las alturas, ya que puede impedir apreciar la belleza del paisaje. Para pasar el rato se pueden hacer varias rutas, comer en los merenderos preparados al efecto, comprarse algún souvenir o, incluso, alojarse en alguno de sus hoteles.
Hay varias formas de acceder al Monte Pilatus, en el tren que he citado que sale de Alpanschstad o en teleférico desde Kriens. Si se va en coche recomiendo la primera opción, entre otras cosas, porque es la más económica.


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